14.6.13

“Es todo gracias a ti”, Marzo, 2013

       







La idea inicial me fue propuesta, era pensar sobre conciencia histórica. 
 
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Vinculé consciencia e historia con cambio, fragilidad y pregunta, ideas que también definen etapas tempranas del desarrollo humano. 
 
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Monté esta obra en una feria que es visitada mayormente por adultos aunque fueron los niños quienes más la disfrutaron, moficándola todo el tiempo. Eran casi 250 piezas de madera, espuma, piedra y tela. 

Cada parte (cada bloque) fue diseñado con base en formas que emanan de una serie de hipotéticos “patrones históricos”, como por ejemplo: dominación, amenaza, expansión, alianza, enfrentamiento, territorialidad. Sin embargo, estos “patrones” fueron desarticulados en tanto el público jugó con las formas que los representaban, cambiando las relaciones simbólicas entre las partes del juego constantemente. Reorganizando los bloques literalmente se destruían jerarquías establecidas.

Varios bloques de formas abstractas, al relacionarse con otras formas, hicieron aparecer algunos elementos figurativos reconocibles, como es la lógica de este tipo de juegos. Por ejemplo, alguien encontró que una forma de apilarlos hacía aparecer el Monumento a la Revolución. Otro ejemplo: una esfera, al colocarse sobre una forma semejante a un “cuerpo”, se convierte en “cabeza”; por consecuencia, todas las formas similares a esa esfera podrían leerse como “cabezas”, estén o no relacionadas a “cuerpos”.

Para comunicar que se trata de un espacio de interacción, el piso fue un elemento importante. En general toda la cuestión de pensar en los materiales, su tamaño, apariencia y peso fue un aprendizaje. Fue muy grato trabajar con dos diseñadores industriales (Paca), que aportaron hermosas ideas.